La vida no era un paraíso. Fueron las palabras, sus sinsentidos y sus múltiples significados las que lograron la belleza.
domingo, 17 de septiembre de 2023
Marcelo Ebrard
viernes, 1 de septiembre de 2023
Mujer contra mujer
Cinco millones más mujeres que hombres existen en nuestro país.
No es difícil pensar, dada la "exitosa" lucha feminista y la caída en proceso del machismo, que las mujeres estén llamadas a sostener el liderazgo de nuestro
mundo. ¿Pero es realmente posible que una mujer gobierne un país en donde
siguen los hombres manejando todo el entretejido del poder? La lucha por la
presidencia será, sin duda alguna, una lucha mujer contra mujer, Sheinbaum
contra Xóchitl. Sin embargo, pasan los días y lo que vemos en los medios no es
eso. Lo que vemos, y ciertamente no se me escapa que es un imaginario, que
detrás de una, está AMLO, el padre amado y autoritario, creador no solo de un
movimiento sino de una postura ideológica y afectiva difícil de repetir, quien
con una mano dura y amorosa ha ido guiando el corazón de millones de mexicanos
dispuestos a dar batalla en contra del abuso y la desesperanza de una vida
miserable. Vemos a una Sheinbaum que orgullosa luce sus resultados académicos y
laborales, como una buena hija que intenta emular la postura paterna hasta en
gestos y palabras que llenen de satisfacción a quien ella admira y ama.
Definitivamente, una buena hija, que muchos pensamos, continuará el camino
trazado por su líder. Continuidad con cambio, dicen. Aquí el problema es el
cambio porque desconocemos, seamos honestos, qué hay detrás de esa lealtad. No ignoramos
que la traición llega, consciente o inconscientemente, de quien más amamos.
En cuanto a Xóchitl, no es por nada que ella respingó al
escuchar que simplemente había sido seleccionada por un puñado de hombres con
dinero. Es decir, una compra. Estos mismos sujetos han creado todo un teatro de
la democracia, una representación exitosa, aplaudida por sus patrocinadores que
dibujan una sonrisa de ilusión en sus rostros al pensar que por fin, todo regresará
“a lo que nos ha construido como nación”. Ella es la protagonista de esta
puesta en escena y no le ha importado nada pasar por encima de hombres, pero
sobre todo de mujeres, sus camaradas feministas, para poder algún día
considerarse como la mujer más poderosa de México. La realidad es lo que ella
sabe de sí misma: es una muñequita de trapo, una sonriente María que, con sus
ojitos abiertos y su sonrisa paralizada en el rostro, está para el regocijo de
otros.
Estas mujeres nos develan dos posturas psíquicas de lo femenino:
el anhelo de ser amada (Claudia) y el “haz de mí lo que quieras” (Xóchitl). Lo relevante será cómo estas posturas se
activen cuando alguna de ellas tenga un puesto político en donde el poder es
considerado un privilegio, un lugar que se ofrece sin límites y sin
restricciones a menos que se sientan llamadas a gobernar en favor del bienestar
general, de la restitución del lazo social y de la producción de la cultura,
haciendo a un lado su satisfacción narcisista. Es decir, mientras la mujer no
se lleve a sí misma a la ley y a la consideración del otro, la conclusión será
únicamente la satisfacción de su goce y allí, no hay nada que la detenga.
Mientras no introduzca un lazo amoroso hacia el otro, no habrá garantía de
compromiso, de cumplimiento y de efectividad.
No es azaroso que sea una mujer la llamada a gobernar a nuestro
país, pues existe el anhelo de que ella lo hará amorosamente, florido y
colorido, pleno de compasión y asistencia, alguien que arrope al pueblo
mexicano y le aliente a seguir adelante, tal como una madre renuncia a sí para
brindarse al hijo. Y en esa generosidad, el amor podrá retornar para entonces
cumplirse.
Miro las imágenes de una noticia triunfal: Alejandro Moreno en
un exaltado discurso, nos comparte a grito batiente, los datos que revelan que
Xóchitl será quien represente no solo al PAN sino también al PRI. Miro los
rostros de quienes le acompañan y le aplauden, en algunos hay cansancio,
hartazgo tal vez, pero no logro ver una señal de vergüenza, de culpa o de algún
centelleo en la mirada que denote un pesar. No, es llanamente continuar con la
representación una y otra vez, de la farsa que han repetido a lo largo de los
años. Un fraude más. Un engaño más al pueblo. Solo que esta vez han caído
demasiado bajo y ya nadie les cree.
A mí solo me queda una pregunta, dicho sea de paso, no he
escuchado a nadie más: ¿porqué Xóchitl? Nuevamente recurro a la mirada para
intentar desentrañar en su cara una respuesta. Me encuentro con el rostro
bobalicón y la risa de hiena que siempre intenta la carcajada feliz ante la
imposibilidad de su palabra. Es una mujer que convoca al enojo, al desprecio, a
la indignación. Este último acto, el sacrificio de una compañera, nos habla de
una mujer sin ley que no se detendrá ante nada, ni siquiera ante su propia
denigración, con tal de llegar, eso quisiera, a tenerlo todo. Esa es su propia
farsa, no solo porque nunca lo tendrá todo, sino porque ahí están los hombres que
la sostienen y que también serán capaces, como lo han mostrado, de hacer lo que
sea necesario, para ser ellos quienes posean todo el poder. Destruirla
inclusive. Eso es lo que se hace cuando una mujer propone “haz de mí lo que quieras”. Y lo harán.
Esa es la respuesta.
Todos los caminos llevan a Claudia (respuesta a Norman Pearl)
Rachmaninov: Vocalise, Op.34: No.14 Me distrae demasiado y atempera la posibilidad de poderte regañar. ¿Será eso o es que, por más que le busco, no encuentro de dónde agarrarme para hacerlo? Te ofrezco una disculpa, en esta ocasión te fallaré porque, más que lo que leí, lo que te escuché me produjo, cómo decirlo, un gran disfrute. Me parece que Luis Javier Hernández te dio el tiempo y las entradas exactas para que tú pudieses, como si cualquier cosa, no sólo responder a sus preguntas sino mostrarte como una persona que sabe de lo que habla, que tiene una postura política respetuosa y con un sentido del humor que aparece de soslayo pero que es efectivo.
En estos momentos es fácil concentrarse en los eventos, uno
tras otro, que se suceden sin pausa y que no bien uno reacciona, de inmediato
aparece otra noticia, construyendo el devenir de cada uno de los actores
políticos, pero, ciertamente son solo sendas que llevan a un mismo fin.
Pareciese una representación teatral de la cual sabemos el final: “Todos los
caminos llevan a Claudia”, pero que no deja de emocionarnos en tanto los
actores nos brindan muchas escenas, sobre todo, nos develan aquello de lo que
está hecho el hombre: los impulsos más
bajos, la avaricia, el engaño, la tentación de la satisfacción de la carne, la
destrucción de sí y del otro. También nos muestran el ánimo de lucha, la
humildad, el deseo de bienestar y la posibilidad de construirnos justos. No deja de sorprenderme el continuo
intercambio de papeles, la farsa, la negación inconsciente de la verdad que
encontramos en ambos bandos, pero lo que me conmueve y me sostiene es la
presencia de un hombre que ha dedicado su vida a revelarnos la otra cara de la
moneda: nuestro México puede ser diferente, podemos salir del lodazal,
autorregularnos, creer en el otro y trascender.
Disminución de la pobreza con AMLO (Twitter)
Después de leer tu artículo y escuchar tu intervención en el programa, me queda claro algo: detrás de la mesura en tus palabras (no siempre jajaja) está la demanda de una mayor información que ilumine a los ciegos recalcitrantes: este gobierno cumple sus promesas aún a pesar de las persistentes tracaladas, revires, mentiras, injurias y demás bellezas del actuar conservador. Tener que esperar los resultados del CONEVAL hasta 2025, si bien no desmerece el trabajo de nuestro presidente, sí le resta futuras luces y a nosotros nos pospone la dicha de decir ¿ya ven que primero los pobres, brinda bienestar a todos? Aún así, con los resultados actuales de 9 millones menos de pobres y contando, se demuestra que todos los años de prianismo, los partidos y sus gobiernos simple y sencillamente no les interesaba hacer nada por nadie que no fueran ellos mismos. Han quedado revelados. Sin embargo, me queda un malestar que te comparto: ¿por qué razón el pueblo mismo aguantó tanto? Es como si la masa popular estuviera escindida y no pudiera terminar de relacionar que su sufrimiento se debe a que ella misma ha mantenido por sexenios un gobierno que no tiene ninguna intención de ni siquiera mirarlos, para ellos son solo cosas, objetos de uso y desecho y el pueblo, cómplice inconsciente, solo dice sí ante el embelesamiento de palabras edulcoradas con promesas ¡que no se cumplen nunca! pero que suenan bien bonito. Entiendo que las condiciones que se vivían solo les dejaban espacio para susbsistir, pero también pienso que los mexicanos permitimos que se nos pisoteara, como si fuese una tradición que no se debe romper. Pero, las palabras de un hombre, efectivamente dictatorial pero a su vez paternal, logró que los ojos se abrieran y que comenzase un camino cuesta arriba que hoy brinda sus frutos. Pienso que esa lucha no es solo de él, su partido y sus seguidores, sentirlo así sería nuevamente ponernos en manos de alguien que decida nuestro devenir. Creo que la batalla también es personal, es cuerpo a cuerpo en la vida cotidiana, en el café con la amiga que dice que ella tiene otros datos 🙄, los vecinos que no paran de quejarse de la violencia o de que la gasolina está más cara 🙄, en la invitación para ver la mañanera o en el comentario de la nota del día. Ese 30% que sigue sin mirar al pobre, que simplemente no existe para él porque de verlo se le revelaría su propio egoísmo, mezquindad y narcisismo capaz de aniquilar a cualquiera que le provoque un ligero malestar al mostrarle unas flores hechas de palma. "Por el bien de todos, primero los pobres" es una invitación amorosa a mirar al otro y saber que sin él, nuestra propia existencia es una sinrazón.
"Por el bien de todos, primero los pobres"
En el fondo, el cumplimiento de una promesa. Una promesa
repetida, sobada, anhelada, trastocada y casi, casi asesinada. Detrás de las
frases grandilocuentes, los cuestionamientos y los números, creo que de lo que
hablas es de esa promesa cumplida, no solo para quienes han sido despojados por
años de un mínimo de bienestar sino también para quienes los miramos de lejos y
deseamos que eso, la terrible pobreza, muera y que la esperanza sea
cumplimiento.
“Por el bien de todos, primero los pobres” no solo es una
frase movilizadora y ofensiva para muchos que piensan que poner a los pobres,
esos que “no han querido salir adelante y les gusta vivir así”, como
prioritarios, es un desjuicio propio solamente de nacos, comunistas y
farsantes. Es una frase que ha catalizado una gran verdad del psiquismo humano:
aceptar al otro como igual en su esencia, en sus derechos, en su propio
proceder es un acto que no cualquiera logra construir; es difícil aceptarlo
como igual cuando saltan a la vista grandes diferencias, sobre todo aquellas
que representan una amenaza: revelarnos a nosotros mismos que esa vida es una
posibilidad y que, peor aún, aceptar la igualdad borraría de tajo el permiso
que los más afortunados sienten tener de abusar del otro, del que los necesita
para llevarse un bocado día con día.
Escribiste un par de oraciones que me llamaron mucho la
atención: “no es suficiente la compasión discrecional…” y “la pobreza lacerante
en nuestro país va más allá de las culpas momentáneas”. Me gustaron porque, más allá de lo político
está lo humano, el uno por uno, los afectos jugados en la relación con el otro,
que de alguna forma nos mueven a reaccionar. La culpa y la compasión, como tú
dices, tienen que llevarnos a actuar y a comprometernos a dar algo de nosotros,
a soltar una postura narcisista del “solo yo”, al “somos todos” y así, al
beneficio de “nosotros”. “¿Porqué
tenemos que pagar el costo de los programas sociales quienes pagamos
impuestos?”, es la pregunta que escuchamos de nuestros hijos cuando son
pequeños: ¿porqué tengo que compartir mis dulces con mi hermanito?”. “Porque
compartir con él y verlo feliz, te hace feliz también”, les contesta uno para formar la unión familiar, para
construir en ellos la generosidad y por ende, instaurar una dinámica amorosa y
trascendente en la familia, el grupo o la sociedad. Por supuesto, sería absurdo
y demasiado romántico pensar que todo el mundo transita por ahí y que el odio,
la mezquindad y el abuso no pueden brindar una gran satisfacción para cierto
tipo de personas que han probado las mieles de poder.
Estoy escuchando ahorita mismo cómo la mayoría de los
noticieros, periódicos, estaciones de radio y demás monerías “de la
comunicación”, simple y llanamente han decidido no hablar de los resultados del
CONEVAL respecto a la disminución de la pobreza gracias a la estrategia
económica del presidente. Me quedo con una sensación de impotencia, de molestia
y un poco de incredulidad. La maldad existe, es un hecho.