martes, 19 de noviembre de 2019

Daenerys Targaryen



El capricho femenino en su máxima expresión: Daenerys, una mujer guerrera, con altos valores morales y éticos, que buscaba la libertad y el bienestar para los pueblos sometidos aún a costa de sí misma. Sin embargo, no logra sostenerse cuando siente que su hombre es ahora su rival y además, es a él a quien todos quieren. No reconoce que el amor, la validación y la obediencia de la gente se construye, tal como ella misma lo hizo en Mereen y no se arrebata a menos que se esté dispuesta a ser odiado.  Es entonces que Westeros, el trono y el pueblo dejan de tener valor para ella e impone su destrucción, sin percatarse de que está, simultáneamente, destruyéndose a sí misma. La ira y el capricho femenino en su máxima expresión: si no me amas y me das todo, tampoco será de otro. Una verdadera lástima de final de la que podría haber sido la mejor serie de la historia y el cambio de paradigma de lo que La Mujer de este nuevo siglo podría ser. Repito: una lástima.

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