jueves, 15 de octubre de 2015

La Bienamada



No es que yo sea la estimulante ternura de una caricia temprana, ni la permanente mirada solidaria que cobija ante el fluir de la vida. No soy la autoridad recalcitrante que encuadra al mundo en una frase, ni la decisión mediana que dubita en su quehacer.  Ella es la orden y el orden, es la dureza del hermoso diamante que refleja mi fealdad y el durazno que salpica con su empalagoso néctar en la mordida voraz.  Ella es bella y no soy yo.  Yo soy ella pero no. Soy tu sangre y tu destino.  Tus piernas abiertas sin deseo, cumplimiento de un deber.  Calamidad que se avecina y sufrimiento que promete.  La crueldad hecha palabra y la carne que responde.  Yo soy ella pero no. Tú la madre y yo la cría.  Satisfacción absoluta.  Basta ya.

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